Necesitamos que nuestros hijos sepan que pueden acudir a nosotros para cualquier cosa

A menudo asumimos que si nuestro hijo tiene un problema, acudirá a nosotros sin importar su edad. Pero a menudo un niño/adolescente puede evitar hablar con usted sobre algo importante porque no quiere aumentar su carga.  Es imprescindible, que recordemos a nuestros hijos que podemos ocuparnos de lo que quieran contarnos, aunque les parezca aterrador.

Con el aumento del uso de la tecnología, los niños y adolescentes están expuestos a un mayor riesgo de explotación en línea. También es importante recalcar que no tendrán problemas por contar algo que haya ocurrido en Internet o en el mundo real. Muchos niños afirman que nunca les han contado a sus padres las relaciones en línea por miedo a meterse en problemas.  Es importante que puedan acudir a ti inmediatamente si creen que han dado demasiada información o que están sufriendo problemas de ciberacoso o sexting.

Recuérdales que, aunque estén aterrorizados, lo superaréis todos juntos.

Reserva 10 minutos

El tiempo individual con un adulto de confianza es una de las mejores maneras de evitar que un niño sufra daños.  Diez minutos al día es todo lo que se necesita para asegurarle a su hijo que puede acudir a usted en busca de ayuda para su seguridad personal. El objetivo es convertir esto en una rutina diaria. Utilice este tiempo para jugar, reírse, hablar de corazón a corazón, leer, pero sobre todo, utilice este tiempo para escuchar. Hazle a tu hijo preguntas abiertas. Por ejemplo: “Ese nuevo juego que te gusta parece interesante, cuéntame más”. O “Hace tiempo que no mencionas a tu amiga ‘Katy’”. A continuación, haga una larga pausa. Las pausas largas (también son un buen momento para practicar nuestra respiración) muestran a la persona con la que hablas que le estás prestando toda tu atención. Mantén la tecnología fuera de estos 10 minutos. Todo lo demás puede esperar. Sé consciente de tus respuestas.  Cuando un padre se asusta, es difícil recordar que debe mantener una cara de póquer tranquila.  Es tentador reaccionar con frases como “Te dije que no jugaras a ese juego. ¿Ahora me vienes con un problema?”.  Una respuesta mejor es “Recuerda siempre que estoy aquí para escucharte y ayudarte, no importa lo grande que sea el problema. Me alegro de que me lo hayas contado”.

Una vez que sus hijos y adolescentes sepan que tienen este tiempo designado con usted, pronto lo utilizarán para hablar de lo que les preocupa. Es una magnífica oportunidad para que usted sea la persona a la que acuden.

Cuéntanos otras formas de estar “conectado” con tus hijos.

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